Manuel Carol Ojo desapareció a los 32 años, el mismo día en que cumpliría 33. Su identidad fue confirmada 36 años después
Treinta y seis años después de su desaparición durante la invasión de Estados Unidos a Panamá, la familia de Manuel Carol Ojo obtuvo la respuesta que esperó durante décadas.
Los análisis científicos confirmaron que los restos hallados en el Jardín de Paz corresponden al trabajador del entonces Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), quien tenía 32 años y cumpliría 33 el mismo 20 de diciembre de 1989.
Manuel Carol Ojo era hijo de Francisco Carol Díaz y Eneida Ojo Pérez. Se desempeñaba como técnico hidrólogo del (IRHE). Sus familiares recorrieron hospitales, morgues, cárceles y cementerios en un intento por encontrarlo. Nunca supieron de él, pero mantuvieron viva la esperanza de conocer su destino.
Sus restos fueron recuperados durante las exhumaciones realizadas en enero de 2020 en la manzana 90 Bis del Jardín de Paz, en una diligencia dirigida por el Ministerio Público en la que también fueron localizados otros restos humanos y evidencias que permanecen en análisis.
La ciencia contra la incertidumbre
La identificación fue posible tras estudios multidisciplinarios de antropología forense y genética desarrollados por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, a solicitud de la Sección de Descarga Metropolitana de la Procuraduría General de la Nación.
Los estudios científicos compararon el perfil genético obtenido de los restos óseos con las muestras biológicas aportadas por sus familiares, lo que permitió confirmar que correspondían a Manuel Carol Ojo.
La identificación de Manuel Carol Ojo constituye uno de los resultados de un proceso que busca devolver la identidad a los ciudadanos desaparecidos desde diciembre de 1989.
Con este hallazgo, asciende a 13 el número de víctimas de la invasión de EE.UU. a Panamá cuyos restos han sido identificados científicamente y restituidos, o que se encuentran en proceso de ser entregados a sus familiares. La Comisión 20 de Diciembre de 1989, encargada de esta misión, destacó que las investigaciones continúan para identificar a otras personas cuyos restos han permanecido sin nombre durante tres décadas.
Fuentes: Destino Panama
