Treinta años de la invasión de EEUU a Panamá

Chorrillos, Panamá, el 21 de diciembre de 1989, durante la invasión de Estados Unidos. Esta imagen es obra de algún funcionario de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos o del Departamento de Defensa, tomada por empleados de éstas durante su servicio oficial. Por ello, es un trabajo del gobierno federal de los Estados Unidos, y ha sido liberada al dominio público.

El 20 de diciembre de 1989 EEUU invadió Panamá para capturar al dictador Manuel Antonio Noriega. Treinta años después, una comisión trabaja para quitar el velo que de forma «cómplice» se ha mantenido sobre esa tragedia y hallar «la narrativa del sufrimiento de muchos panameños que ha permanecido en el olvidado».

«El pueblo panameño tiene que respaldar el dolor de las víctimas», que han sufrido «la pérdida de sus familiares y la indiferencia de la población», dijo el presidente de la Comisión 20 de diciembre, Juan Planells.

En una entrevista con Efe, Planells explicó los avances de este ente creado en 2016 con el apoyo de la Cancillería panameña, que busca prorrogar otro año más su trabajo, centrado en determinar el número real de víctimas, identificarlas y establecer la base para probables reclamaciones individuales.

Soldados estadounidenses durante la invasión a Panamá. Foto del 21 de diciembre de 1989, publicada por el diario La Prensa.

¿En qué trabaja la Comisión 20 de diciembre?

En varios frentes a la vez. Uno es completar los expedientes de las víctimas. Llevamos analizados algo más de 250 casos que están validados, documentados, de modo que podemos decir que, efectivamente, son víctimas de la invasión.

Y ese era un paso importante porque se ha insistido mucho en la cantidad de panameños víctimas, se ha exagerado, como ocurre cuando no hay información. Se han tejido historias de miles (de muertos). No hemos podido comprobar hasta ahora, con las investigaciones que hemos hecho, que sean grandes cantidades (de fallecidos), pero sí que se violentaron derechos humanos.

P: ¿Quiénes son las víctimas?

R: Contrario a lo que muchos creen, las víctimas no fueron militares y batalloneros que defendían el Gobierno de Noriega. En su gran mayoría fueron civiles que sufrieron estas consecuencias a través de violación de protocolos de guerra (…) estoy hablando de disparar un misil contra un edificio de apartamentos.

La inexperiencia de muchos soldados de las fuerzas invasoras, el uso de armas no convencionales, innecesarias, algunos dicen que estaban en período de prueba, que era como un ensayo (…) provocaron ese luto y ese dolor en la población panameña.

P: ¿Hay un proceso de identificación de los muertos?

R: Ese es el segundo punto donde estamos trabajando, descubrir la identidad de los que fueron enterrados sin saber quiénes eran. Hemos logrado que el Órgano Judicial abra 15 expedientes de casos y en enero vamos comenzar las exhumaciones.

Vamos a traer técnicos extranjeros. Hay expertos de Argentina, han sido contactados y van a venir. Todos los países que tienen experiencia han respondido, entre ellos España, Kosovo. Hay muchos familiares que han sufrido no solo por la pérdida del familiar sino porque ni siquiera saben en qué tumba llorar.

P: ¿Se están desclasificando documentos de EE.UU?

R: Estamos trabajando en la desclasificación de los documentos en EE.UU. a través de un convenio con la Universidad de Washington, que nos va a permitir conocer la realidad de la invasión desde el punto de vista estadounidense. Ahí aparecen los informes internos de denuncias a soldados que cometieron violación a los derechos humanos, aparecen todas las comunicaciones internas.

P: Usted dijo que sobre la invasión ha habido un velo. ¿Quién lo ha propiciado?

R: Ambos países, creo que ha habido una complicidad en no querer enfrentar la tragedia que ocurrió ese día. Pienso que quizá para no deteriorar las relaciones con nuestro principal aliado comercial, cosa que me parece un error.

Ahora que ha pasado el tiempo comienza a abrirse un espacio para poder hablar del tema. Y con las investigaciones que ha hecho la Comisión, permitimos encontrar la narrativa del sufrimiento de muchos panameños que ha permanecido olvidado.

Nos interesa muchísimo la juventud. Hemos iniciado una campaña de divulgación en las escuelas para explicarle a los jóvenes lo ocurrido, simplemente los hechos, para que ellos completen ese espacio de la historia que no es conocido y que se requiere que lo conozcan para forjar su identidad.

P: ¿Es por esa complicidad del poder que no se ha declarado Día de Luto Nacional el 20 de diciembre?

R: Sí, creo que eso es parte del acuerdo no escrito, y la presión de sectores como el empresarial que asocian la declaratoria a un día libre en una época como diciembre, y no es necesariamente así.

Esto me parece que es una ofensa al dolor de muchos que no solo sufrieron la pérdida de sus familiares sino también la indiferencia de la población porque el Gobierno no ha tenido la valentía de enfrentar el tema.

No existe en la historia de Panamá un día que refleje mayor dolor frente a un hecho que ni siquiera protagonizamos, sino que fue impuesto por un país extranjero. Seguiremos insistiendo en que debe ser declarado Día de Duelo Nacional. Y así será, en algún momento, cuando comprendan la magnitud de lo ocurrido.

P: ¿Cuáles han sido las consecuencias de la invasión?

R: La invasión tuvo consecuencias más allá de las víctimas. Se instituyó la violencia como un medio para resolver conflictos. Nosotros manteníamos una lucha civil contra la dictadura del general Noriega (…) y esta intervención se nos interpuso en el camino poniendo en manos de un país extranjero la solución de un problema panameño, situación que es inaceptable desde todo punto de vista.

Lógicamente, resultó un alivio terminar con la dictadura de Noriega, pero una vez que conocemos las consecuencias de la forma (en que se hizo), no encontrarás, o encontrarás muy pocos panameños que respaldan lo ocurrido.

P: ¿Qué precipitó la invasión si había una lucha civil en marcha?

R: Intereses. EE.UU se mueve por intereses geopolíticos. En Panamá tenemos el Canal y posiblemente movido por el deseo de evitar que pudiera caer en manos de otras potencias se intervino. Es posible que ese haya sido el motivo, pero era innecesario hacerlo con el nivel de fuerza y de violencia que provocó las víctimas. Podían haber eliminado ese objetivo por otras vías.

P: ¿La Comisión analiza las causas de la invasión?

R: Ese es un tema que nosotros no aceptamos discutir. Queremos presentar a la sociedad panameña esa parte de la historia de una manera seria y sin entrar a analizar las causas, porque la idea es que toda la familia panameña se una, no generar las diferencias que surgen cuando entramos a ver el por qué ocurrió la invasión. EFE